4 de noviembre de 2026

15,000 toneladas de basura al día en RD, avances reales y el vertedero que aún pesa

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Toneladas de basura en RD, residuos sólidos

República Dominicana genera unas 15,000 toneladas de residuos sólidos cada día, según el Ministerio de Medio Ambiente. Buena parte termina en vertederos a cielo abierto, es decir, sitios sin impermeabilización ni control de lixiviados. El primer levantamiento nacional dirigido por la JICA junto al Ministerio georreferenció 240  de estos sitios. Según Vladimir Martínez, ingeniero de proyectos de DO Sostenible, 235 no cumplían ninguna normativa. Hay progreso medible. También hay cifras que no cuadran y comunidades que siguen expuestas al humo y al agua contaminada.

Una cifra, varias versiones

El Ministerio sitúa la generación en unas 15,000 toneladas diarias. Martínez, en el pódcast de DO Sostenible, habló de entre 14,000 y 15,000. Dijo que usaba esa cifra de forma conservadora y que el total real podría ser mayor. Sin embargo, la nota de febrero de 2026 del propio fideicomiso trabaja con un promedio de 13,000.

La diferencia de 2,000 toneladas cambia la lectura de los avances. DO Sostenible afirma que más del 38% de los residuos recibe manejo adecuado, unas 4,600 toneladas al día. Pero 4,600 toneladas equivalen al 35% de 13,000. Con la base del Ministerio, la proporción rondaría el 31%.

Tampoco hay consenso sobre el reciclaje. Martínez lo estima en 7%, una cifra dada en la entrevista y no en un informe publicado. El BID calcula que América Latina y el Caribe recicla menos del 5% de sus residuos municipales.

En la cantidad de vertederos abiertos no hay claridad, los resultados de la búsqueda arrojaron entre 240 y 243; sin embargo, no son datos recientes.

Lo que sí ha cambiado

Martínez describe un descuido histórico. Muchas alcaldías se limitaban a sacar la basura de la vista del ciudadano, lo que creaba vertederos improvisados. La Ley 225-20 designó al Ministerio de Medio Ambiente como autoridad rectora. En 2021 llegaron el Fideicomiso DO Sostenible y el reglamento de aplicación.

En tres años, el fideicomiso ejecutó el cierre técnico de al menos 20 vertederos. También construyó rellenos sanitarios en Dajabón y Baní, y estaciones de transferencia en Tamboril, Cancino, Villa Fundación, Nizao y Monte Cristi. Reporta una inversión superior a RD$1,500 millones y más de 3.4 millones de beneficiarios.

Martínez cita un resultado tangible en Dajabón. Junto al vertedero cerrado de Los Miches había una laguna contaminada por lixiviados. Hoy, según dijo, tiene peces. En la región Este, unas 768 toneladas diarias, el 80% de lo producido, se disponen en los rellenos de Vermont y La Otra Banda.

Estas cifras provienen de la entidad que ejecuta los proyectos y no tienen verificación independiente en las fuentes revisadas. Además, un cierre técnico no termina el trabajo. Un vertedero sellado sigue estando «vivo» biológica y químicamente, por lo que requiere mantenimiento y monitoreo constante durante 20 a 30 años, hasta más algunas veces.

El peso de Duquesa

El mayor desafío está en Distrito Nacional y la provincia Santo Domingo. El vertedero de Duquesa recibe entre 5,000 a 5,500 toneladas diarias, entre el 32% y el 33% del total nacional, según el Ministerio. Su transformación apenas está en una primera fase.

Para el Gran Santo Domingo existe un préstamo del BID con un costo total de US$110 millones, de los cuales el banco aporta US$44.2 millones. Se aprobó en noviembre de 2022 y el contrato se firmó en 2023. El BID lo clasifica en la categoría A, la de mayor riesgo ambiental y social. Entre sus metas figuran la disposición final adecuada, la inclusión de recicladores informales y la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero.

Infografía sobre la gestión de residuos sólidos en RD, con datos sobre generación de basura, vertederos, reciclaje, manejo adecuado de residuos y principales desafíos ambientales del país.

A finales de agosto del presente año, el periódico Diario Libre denunció una práctica irregular en el vertedero de Duquesa, tras una investigación de campo apoyada con drones. Según el reportaje, camiones cisterna descargaban materia fecal directamente en una zanja junto a las vías internas del vertedero, sin un protocolo adecuado para el manejo de estos residuos sanitarios.

La denuncia expone otra dimensión de la crisis de los desechos en el país: la disposición inadecuada de residuos humanos que deberían someterse a procesos de tratamiento y control sanitario. También plantea interrogantes sobre la supervisión de las operaciones en Duquesa.

Quiénes cargan con el costo

Los vertederos sin control generan lixiviados. Martínez recordó que cerca del 60% de los residuos dominicanos es orgánico, y que su descomposición y la lluvia aumentan ese líquido. En Villa González, el vertedero estaba junto a un canal de riego de cultivos. A menudo se vincula esta situación con enfermedades gastrointestinales, afecciones respiratorias, daños hepáticos y renales, enfermedades parasitarias y trastornos neurológicos.

Las comunidades vecinas cargan con humo, plagas y menor calidad de vida. También quedan expuestas las personas que viven del reciclaje informal. El BID estima que unos 2 millones de personas trabajan como recicladores de base en la región. Sólo el 10% pertenece a alguna organización. Martínez advierte que entregar la basura a recolectores informales puede terminar en vertidos en la vía pública. La solución no es culparlos, sino integrarlos a un sistema formal con condiciones dignas.

Una tarea compartida

Martínez estima que el país consume entre 300 y 350 millones de fundas plásticas al mes. Es una cifra aproximada, atribuida a un cálculo con universidades. Medio Ambiente puso en consulta pública el marco de responsabilidad extendida del productor. Su objetivo es que quien fabrica, importa o vende un producto responda por él cuando se convierta en residuo.

Los 158 municipios toman decisiones diarias sobre recolección. Por eso DO Sostenible ofrece un diplomado gratuito para capacitar a su personal. La ciudadanía puede reducir lo que consume, separar sus residuos y entregarlos a la autoridad municipal. También puede exigir datos abiertos y cumplimiento de la ley.

El país dejó atrás el descuido histórico, pero no ha llegado a la meta aún. Los avances son verificables, y también lo son las brechas: cifras discrepantes, poco reciclaje y cientos de sitios por intervenir.

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